Proyecto: Juegos de nuestros pueblos originarios.

La finalidad de este proyecto es que los niños tengan una primera aproximación sobre la existencia de algunas de las muchas culturas que habitan y habitaron originariamente nuestro territorio, a través del conocimiento de los  juegos que practicaban, incluso intentar reproducir algunos de ellos , adaptando si es necesario alguna de sus reglas para poder jugarlos.

Contenidos
  • Pueblos Originarios de la Argentina: aproximación a su vida cotidiana a través de los juegos y juguetes que utilizaban las comunidades Mapuches, Tehuelches y Guaycurúes.
  • Comparación de las características de los objetos construidos con diferentes materiales.
  • Valoración y cuidado de los objetos.
  • Obtención de información a partir de imágenes y fotografías.
  • Valoración y respeto por formas de vida diferentes de las propias.
  • Primeras aproximaciones al conocimiento de algunos aspectos de la vida de los grupos sociales involucrados.

Objetivos
  • Acercarse al patrimonio de los Pueblos Originarios que habitaron y habitan la Argentina a través de sus juegos y juguetes.
  • Utilizar diversos materiales y herramientas.
  • Crear  sus propios materiales de juego.
  • Tener actitudes tales como la curiosidad, el interés por lo que ocurre alrededor, la aceptación de diferentes puntos de vista y la valoración del trabajo en grupo.
Secuencia de Actividades

1º Indagación de los saberes previos de los niños sobre los pueblos originarios que habitaban y habitan la argentina.
Observar un mapa de la Argentina con las distintas localizaciones de los pueblos originarios previamente a la conquista española y otro que dé cuenta de la localización actual, la bandera que los representa y varias imágenes que aporten información; diferentes viviendas, vestimentas, artesanías y alimentos.
Conversar sobre lo observado y en pequeños grupos  ayudar a confeccionar una Whipala (bandera de los pueblos originarios) pintando hueveras con los colores correspondientes.



2º Investigamos y jugamos ¿A qué jugaban los guaycurúes?

  • Explicar el juego del Volante. 
Con la chala de maíz entrecruzándola y atándola formaban una pelota blanda y ligera.
El juego consistía en tirar de uno a otro esta pelota al aire  pegándola con la palma de la mano para que no caiga al suelo.Perdía el que la dejaba caer en el piso.
  • Confeccionar las pelotas de chala  y jugar al Volante.
  • Explicar el juego del Redaiak. 
Se hacía un ramo con ramitas o juncos de unos 20 cm de largo, con un diámetro de 10 o 20 cm. Levantaban el ramo y luego lo soltaban. Por turnos hay que juntar los palitos de a uno sin mover los otros. Gana el que junta la mayor cantidad, como con los “palitos chinos”.
  • Invitar a los niños a juntar ramitas de árboles que encuentren tiradas en el suelo durante algún paseo. Seleccionar las que más se asemejen en altura y diámetro a un patrón dado. Separar grupos de por lo menos 10 ramitas para preparar los juegos.
  • Jugar en pequeños grupos al Redaiak.

3º Investigamos y jugamos ¿A qué jugaban los tehuelches y mapuches?

  • Observar fotos e imágenes sobre la comunidad tehuelche  y mapuche. Describir y conversar brevemente sobre sus características y costumbres.
  • Explicar el juego de Allél – Kuzen
Se jugaba con cuatro huesos chatos y alargados.El allél era un trozo del hueso hioides ( ubicado en la parte de atrás de la lengua de las vacas), lo gastaban hasta que medía unos 7 x 1,5  cm, de un lado quedaba blanco y del otro le pintaban líneas negras. Cada uno de ellos tenía una cara lisa y la otra pintada con líneas negras.



Dos parejas arrojaban por turno los huesos sobre un cuero de vaca y sumaban puntos  según como hayan caído. Generalmente se jugaba entre dos hombres y dos mujeres "ellas contra ellos".
Ganaba el equipo que llegara primero a 25, 50, o el puntaje acordado previamente.

  • Invitar a los niños a confeccionar los elementos necesarios. En vez de huesitos, se pueden utilizar pequeños rectángulos de cartón, que serán pintados con hisopos y témpera negra. Los niños deben realizar algún dibujo sobre ellos.
  • Jugar a Allél – Kuzen en parejas o tríos.
  • Explicar el juego de Manuel – Kuzen (variante del juego Allél – Kuzen)
Es variante femenina en la que se empleaban 4 palitos, pintada una de sus caras con trazos negros.Varias niñas sentadas en círculo tiraban los palitos por turnos.Ganaba la partida aquella que tiraba las 4 caras negras hacia arriba.

  • Invitar a los niños a confeccionar los elementos necesarios. Se pueden utilizar palitos de helado  que serán pintados con hisopos y témpera negra. Los niños deben realizar algún dibujo sobre ellos.
  • Jugar a Manuel– Kuzen en pequeños grupos.
  • Se presentará la siguiente imagen:
El juego del “pallín” o “chueca”, ilustrado por el padre Alonso de Ovalle (1645-1646).
Observar la imagen y responder:
¿Qué elementos utilizaban para jugar?
¿Cuáles son los equipos que estaban jugando?
¿Cómo estaban vestidos?
¿En qué consistía el juego?
¿Dónde jugaban?
¿Participaban mujeres?
  • Explicar el juego Chueca o Palín
(Éste es muy similar al hockey actual, con palos de madera se golpea una pelota de chala que debe encestarse en un agujero en el centro de la cancha. Gana quien hace más goles)
Para jugarlo se elegía un lugar despejado y plano, los jugadores, adornados con pinturas especiales y con birretes y borlas de lana coloreada, se repartían en dos equipos de 10 a 12 hombres cada uno. En los extremos de la cancha se marcaban las metas, amontonando con tal propósito ramas y gajos de arbustos; en el centro del campo se cavaba un hoyo, en el que se introducía una pelota de cuero sobado, rellena con bosta y paja. Cada jugador se proveía de un palo, generalmente de molle o coihue, arqueado en uno de sus extremos. El juego comenzaba cuando dos jugadores expertos, cruzando sus palos, lograban sacar la pelota del hoyo y la lanzaban al campo, y consistía en llevarla, impulsándola con los bastones,hasta la meta del equipo contrario, para marcar con ello un tanto...
  • Confeccionar el material para jugar a la Chueca o Palín
Palos: Tubos de cartón de rollos de cocina y de telas pegados con cinta de papel.
Pelota: de chala de maíz y cinta transparente.

  •  Jugar a la Chueca o Palín formando equipos.

4º Incorporar los diferentes juegos en el momento de Juego Trabajo y  destinar un  sector en el patio para que los niños puedan acceder a ellos durante el momento de juegos libres.

Cierre del proyecto:

Preparar  una caja donde se guardarán los juegos con la siguiente información de cada uno de ellos: Nombre del juego, origen , descripción, instrucciones para jugar.
Los niños podrán pintar y decorar la caja.
Pasará a ser "La caja viajera de los juegos de nuestros pueblos originarios" que visitará los hogares para que los niños puedan compartir los juegos con sus familias.


Fuentes consultadas:

http://itinerarios-ludicos.blogspot.com.ar/

http://planificacionesnivelinicial.blogspot.com.ar/

http://www.acanomas.com/

Museo Etnográfico de Buenos Aires.Taller de juegos de los pueblos originarios.

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Adivinanzas del cuerpo humano


Esta colección de adivinanzas puede resultar muy útil  para que los niños identifiquen distintas partes del cuerpo humano.

¿Qué debe saber un niño de 4 años? Reflexión


 Huellas de la Infancia me acerca este artículo de Alicia Bayer, una mujer norteamericana que se interesa por los temas de infancia y educación...me pareció excelente y lo comparto:

"Hace poco, en un foro sobre la educación de los hijos, leí una entrada de una madre preocupada porque sus hijos, de cuatro años y año y medio, no sabían lo suficiente. "¿Qué debe saber un niño de cuatro años?", preguntaba.

Las respuestas que leí no solo me entristecieron sino que me irritaron. Una madre indicaba una lista de todas las cosas que sabía su hijo. Contar hasta 100, los planetas, escribir su nombre y apellido, y así sucesivamente. Otras presumían de que sus hijos sabían muchas más cosas, incluso los de tres años. Algunas incluían enlaces a páginas con listas de lo que debe saber un niño a cada edad. Solo unas pocas decían que cada niño se desarrolla a su propio ritmo y que no hay que preocuparse.

Me molestó mucho que la respuesta de esas mujeres a una madre angustiada fuera añadirle más preocupación, con listas de todo lo que sabían hacer sus hijos y los de ella no. Somos una cultura tan competitiva que hasta nuestros niños en edad preescolar se han convertido en trofeos de los que presumir. La infancia no debe ser una carrera.

Por todo ello, he decidido proponer mi lista de lo que debe saber un niño (o una niña) de cuatro años:

1.Debe saber que lo quieren por completo, incondicionalmente y en todo momento.

2.Debe saber que está a salvo y además cómo mantenerse a salvo en lugares públicos, con otra gente y en distintas situaciones. Debe saber que tiene que fiarse de su instinto cuando conozca a alguien y que nunca tiene que hacer algo que no le parezca apropiado, se lo pida quien se lo pida. Debe conocer sus derechos y que su familia siempre lo va a apoyar.

3.Debe saber reír y utilizar su imaginación. Debe saber que nunca pasa nada por pintar el cielo de color naranja o dibujar gatos con seis patas.

4.Debe saber lo que le gusta y tener la seguridad de que se le va a dejar dedicarse a ello. Si no le apetece nada aprender los números, sus padres tienen que darse cuenta de que ya los aprenderá, casi sin querer, y dejar que en cambio se dedique a las naves espaciales, los dinosaurios, a dibujar o a jugar en el barro.

5.Debe saber que el mundo es mágico y él también. Debe saber que es fantástico, listo, creativo, compasivo y maravilloso. Debe saber que pasar el día al aire libre haciendo collares de flores, pasteles de barro y casitas de cuentos de hadas es tan importante como aprender los números. Mejor dicho, mucho más.

Pero más importante es lo que deben saber los padres:

1.Que cada niño aprende a andar, hablar, leer y hacer cálculos a su propio ritmo, y que eso no influye en absoluto en cómo de bien ande, hable, lea o haga cálculos después.

2.Que el factor que más influye en el buen rendimiento académico y las buenas notas en el futuro no son los manuales, ni las guarderías elegantes, ni los juguetes caros, sino que mamá o papá dediquen un rato cada día o cada noche (o ambos) a compartir momentos de juego, lectura, dibujos y risas con sus hijos.

3.Que ser el niño más listo o más estudioso de la clase nunca ha significado ser el más feliz. Estamos tan obsesionados por tratar de dar a nuestros hijos todas las "ventajas" que lo que les estamos dando son unas vidas tan pluriempleadas y llenas de tensión como las nuestras. Una de las mejores cosas que podemos ofrecer a nuestros hijos es una niñez sencilla y despreocupada.

4.Que nuestros niños merecen vivir rodeados de libros, naturaleza, utensilios artísticos y, lo más importante, libertad para explorarlos. La mayoría de nosotros podríamos deshacernos del 90% de los juguetes de nuestros hijos y no los echarían de menos, pero algunos son importantes: juguetes creativos como los LEGO y los de encastre, una buena cantidad de témperas y plastilinas, los instrumentos musicales, los disfraces, y libros y más libros. Necesitan libertad para explorar con estas y otras cosas, amasar pan y ponerlo todo perdido, usar pintura, plastilina y purpurina en la mesa de la cocina mientras hacemos la cena aunque lo salpiquen todo, tener un rincón en el jardín en que puedan arrancar la hierba y hacer un cajón de barro.

5.Que nuestros hijos necesitan tenernos más. Hemos aprendido tan bien eso de que necesitamos cuidar de nosotros mismos que algunos lo usamos como excusa para que otros cuiden de nuestros hijos. Claro que todos necesitamos tiempo para un baño tranquilo, ver a los amigos, un rato para despejar la cabeza y, de vez en cuando, algo de vida aparte de los hijos. Pero vivimos en una época en la que las revistas para padres recomiendan que tratemos de dedicar 10 minutos diarios a cada hijo y prever un sábado al mes dedicado a la familia. ¡Qué horror! Nuestros hijos necesitan la Nintendo, los ordenadores, las actividades extraescolares, las clases de ballet, fútbol e inglés mucho menos de lo que nos necesitan a NOSOTROS. Necesitan a unos padres que se sienten a escuchar su relato de lo que han hecho durante el día, unas madres que se sienten a hacer manualidades con ellos, padres y madres que les lean cuentos y hagan tonterías con ellos. Necesitan que demos paseos con ellos en las noches de primavera sin importarnos que el pequeñajo vaya a 150 metros por hora. Tienen derecho a ayudarnos a hacer la cena aunque tardemos el doble y trabajemos el doble. Tienen derecho a saber que para nosotros son una prioridad y que nos encanta verdaderamente estar con ellos".