Video canción infantil.Tobhy te vi

Fernando Crayones estrena nuevo tema ¡y elige a Mi sala Amarilla para compartirlo!

Se trata de una tierna canción pensada para los más chicos cuyo protagonista es Thoby, un adorable hombrecito de la nieve ,que también es protagonista de un cuento de su autoría.


Como primicia Fernando nos comenta que este año tiene pensado acerarse a los jardines para presentar su cuento y su música...

Por el momento  podemos disfrutar de su vídeo canción:
Thoby te vi

Buscando alguna esperanza
peluda panza vino hacia mi
un ser peludo y valiente
Si muy valiente y yo lo vi…

Thoby te vi, Thoby te vi
Thoby te vi, Thoby te vi
Yo te vi…

Buscando un camino nuevo
Lleno de pelos vino hacia mi
Un peludo y sonriente
Muy sonriente y yo lo vi…

Thoby te vi, Thoby te vi
Thoby te vi, Thoby te vi
Yo te vi…

Paseando por el castillo
Bien suavecito vino hacia mí
Un ser blanco y esponjoso
Muy esponjoso y yo lo vi.

Thoby te vi, Thoby te vi
Thoby te vi, Thoby te vi
Yo te vi…
  Fernando Crayones

Pero eso no es todo, Fernando es tan generoso que ha editado un material y nos deja ideas para que las seños puedan confeccionar a Thoby, la princesa y el castillo. Los peques de las salas más chicas podrán usarlo para jugar, recrear y acompañar la canción.  

Nos cuenta que para hacer a Thoby usó un tubo de servilletas cortado a una altura de 7,5 cm y para la princesa utilizó otro tubo de papel higiénico de 8 cm. Ambos fueron pintados con dos manos de témpera mezclada con plasticola.
Las manitos las hizo con cartulina para que sean más firmes y a cada tubo le pegó los gráficos que nos adjunta y pueden descargar en los enlaces de más abajo . 
Descargar gráficos de la princesa  para imprimir aquí:
Cara de princesa
Manos y bolsillo

Descargar gráficos de Thoby para imprimir aquí:

El castillo lo construyó con una caja de zapatos.


La caja vacía.Cuento para padres .

Hace ya algún tiempo un hombre castigó a su pequeña hija de tres años por desperdiciar un rollo de papel dorado para envoltura. El dinero le era escaso en esos días, por lo que explotó en furia cuando vio a la niña tratando de envolver una caja. 
A la mañana siguiente, la niña regaló a su padre la caja envuelta y le dijo: “Esto es para ti, papito”. Él se sintió avergonzado, pero cuando abrió la caja y la encontró vacía, otra vez gritó con ira: “¿acaso no sabes que cuando se le da un regalo a alguien se supone que tiene que haber algo dentro?” 
La pequeña volteó hacia arriba el rostro y con lágrimas en los ojos dijo: “¡Oh, papito, no está vacía! Yo soplé un montón de besos dentro de esa caja y todos son para ti”. 
El padre se sintió morir, rodeó con sus brazos su pequeña  hija y le suplicó que lo perdonara. 
Dicen que el hombre guardó esa caja dorada cerca de su cama por años y que siempre que se sentía derrumbado, tomaba de ella un beso y recordaba el amor que su hija había depositó ahí. 
De alguna forma cada uno de nosotros hemos recibido alguna caja llena de amor incondicional y de besos de nuestros hijos, amigos, familia...
Nadie poseerá jamás un propiedad más grande.
Autor desconocido. 

Las personas adultas nos hemos olvidado del mundo infantil, de sus particularidades, de nuestros propios sentimientos de la infancia.

No reparamos que cada ser humano tiene formas creativas de actuar que muchas veces no comprendemos. Y cuando algo nos molesta lo desaprobamos  sin intentar entender ni reflexionar.

¿Cuántas veces reprendemos a las niñas y niños, o a otras personas, antes de detenernos a averiguar con serenidad cuáles fueron sus intenciones, sentimientos y pensamientos?