15 ene. 2017

Educar, o "el arte de encender los ojos". José María Toro


El siguiente  texto de José María Toro ( maestro de educación primaria, que incorporó la dimensión afectiva y emocional en su aula y autor  del libro "Educar con co-razón", entre otros) recuerda a los maestros la importancia de mirar con afectividad y empatía.

"Cuando vemos luz tras una ventana sospechamos que hay alguien dentro. Por eso, cuando unos ojos se opacan, cuando pierden su brillo y la mirada se muestra apagada nos percatamos que esa persona es como una casa vacía. 
Pocas cosas me resultan tan sobrecogedoras como los ojos apagados de un niño porque me indican que salió de sí mismo, vive exiliado de su propia alma y anda errante y perdido en medio del mundo. 
Un maestro debe aprender a mirar la mirada de los niños y debe dejarse mirar por ella. 
Ha de saber que el niño de mirada perdida no puede mantener fija su atención porque su mundo interno es un laberinto, un caos, un desasosiego, todo un universo de tensión, inquietud, ansiedad e incluso miedo.
El niño salió de su casa sin saberlo y ahora no sabe el camino de regreso y no encuentra las llaves que le devuelvan a su propio hogar.
 
Los ojos no son sólo el espacio desde el que miramos sino que han de ser objetos permanentes y continuos de nuestra mirada. 
Mirar a los ojos es una urgencia pedagógica, un impresionante reto vital. 
Devolver el brillo, la luz y la belleza a los ojos apagados de los niños y jóvenes es también una competencia básica, un contenido curricular y una eficacísima herramienta metodológica. 
Iluminar los ojos de los niños es devolverlos a casa, a su casa, a su corazón. 
Es maestro quien con su propia lumbre prende lo que estaba apagado, aviva lo mortecino y es capaz de hacer resurgir algo nuevo de las cenizas. 
Educar es, a fin de cuentas, el arte de encender los ojos del entusiasmo y de la alegría para que todo el rostro se ilumine con el resplandor de lo mejor de sí mismo". 
 José María Toro.  (Del libro "La sabiduría de vivir",Editorial Desclée)

9 ene. 2017

El manzano que quería ser estrella. Cuento con valores

 En un bosque muy extenso, había un manzano que contemplaba cada noche el majestuoso cielo estelar. 
 Su imaginación volaba a años luz y de día suspiraba en la verde pradera:
-¡Cómo quisiera ser estrella!- exclamaba. 

Viendo a las aves ascender en el cielo, les preguntaba:
-¿Dónde duermen las estrellas de día? Las aves se sonreían. - No, pequeño manzano. Las estrellas están en el cielo día y noche, pero la gran luz del sol no nos permite divisarlas. 

El pequeño manzano se quejaba interiormente: ¡Yo quiero ser estrella!- Y se la pasaba preguntando a todos los animales y plantas: ¿Las estrellas vuelan?, ¿Duran para siempre?, y todo lo referido a ellas.
El tiempo pasó, y el árbol crecía. Sus raíces se volvieron profundas; su tronco muy firme con grandes hojas en la copa, hasta que dio ricos y jugosos frutos.

Un día de un caluroso verano, una familia que estaba de vacaciones, se refugió bajo su enorme sombra.
 En medio de la charla, los hijos preguntaron qué tan lejos estaban las estrellas de allá­. 
El padre respondió: -¡Muy cerca, casi que las estamos tocando!
Los niños no entendían, pero luego el señor tomó una manzana del árbol y la cortó horizontalmente, sin separar los pedazos. 
El manzano, como curioso que era, se asomo y prestó atención a la explicación:
-Las estrellas están en todas partes, en el cielo y en la Tierra. 
¿Pero cómo? - preguntaron los niños.
 El padre abrió la manzana y del centro salió una perfecta estrella.
 El árbol, maravillado por ese momento, se le removió  toda la sabia de su cuerpo y se dio cuenta, que  en su corazón,  se formaba la imagen de una única y verdadera estrella.

Desde ese día, el manzano se sentía con una galaxia entera de estrellas en su interior.

 Para reflexionar...
¿Cuantas veces buscamos afuera aquello que deberíamos buscar en nuestro interior?
¿Cuantas veces nos olvidamos de conectarnos con nosotros mismos, y perdemos la grandeza que está en nuestro interior?
¿Cuantas veces dejamos de ser nosotros mismos, para ser  “como alguien más” ?
¿Cuantas veces nos olvidamos de ser la mejor versión de nosotros mismos?
¿Has olvidado disfrutar aquello que te rodea?
¿ Te quieres y te valoras tu mismo?
¿Puedes ver tu estrella interior? 
Muchas veces nos lamentamos por no poder alcanzar las metas propuestas y no nos damos cuenta que si miramos en nuestro interior tenemos la fuerza suficiente para lograrla.